No siempre alcanza con definir el perfil adecuado. También es necesario preguntarnos qué organización encontrará esa persona cuando ingrese.
Por Lic. Viviana Mirada
Cuando una empresa decide incorporar a alguien, suele concentrarse en definir qué necesita: experiencia, conocimientos, iniciativa, capacidad de liderazgo y orientación a resultados. Pero hay una pregunta que no siempre aparece en esa primera conversación: ¿Las condiciones de nuestra organización permitirán que esa persona haga lo que esperamos de ella?
Desde nuestra experiencia acompañando búsquedas laborales, encontramos algunas situaciones que invitan a reflexionar.
En algunas empresas, la dirección considera que todo funciona adecuadamente, pero no siempre conoce cómo se vive el día a día puertas adentro. Decisiones que afectan beneficios, dificultades de comunicación o problemas en las relaciones laborales pueden pasar inadvertidos para quienes conducen la organización.
En otras, las dificultades son conocidas: faltan recursos, hay procesos por mejorar, las decisiones se concentran en pocas personas, etc. Aun así, se espera que quien ingrese ordene, transforme y consiga resultados, muchas veces sin las herramientas, la autonomía o el respaldo necesario.
En ambos casos, aparece una distancia entre lo que la empresa espera y las condiciones que puede ofrecer.
Esto no significa que una organización deba tener todos sus procesos desarrollados antes de contratar. Muchas incorporaciones buscan precisamente acompañar una etapa de crecimiento. Pero sí es necesario reconocer el punto de partida y definir expectativas realistas.
El talento puede impulsar mejoras, pero no puede reemplazar por sí solo las decisiones y los recursos que dependen de la organización.
Antes de iniciar una búsqueda, vale la pena preguntarse:
¿Qué necesitamos resolver realmente con esta incorporación?
¿Qué recursos, autonomía y respaldo tendrá la persona?
¿Qué aspectos de nuestra dinámica interna pueden facilitar o dificultar su trabajo?
¿Estamos comunicando una oportunidad realista?
La búsqueda laboral también es una oportunidad para revisar cómo trabajamos y qué ofrecemos a quienes queremos sumar.
En Interactiva creemos que una buena selección no empieza con la recepción del primer currículum. Empieza cuando la empresa comprende su necesidad, reconoce su realidad y se compromete a generar las condiciones para que la persona que incorpore pueda aportar valor.
Antes de buscar a la persona indicada, preguntémonos si estamos preparados para recibirla.
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